Capítulo 15

Cohesión

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Apiñamiento

Una propensión compartida por todos los GCP es la de organizar actos en los que los seguidores se concentran en un espacio físico reducido.

Cultos de crisis. Los shakers de Puget Sound (s. XIX)

“Allí prometió convertir en ángeles a cuatro mujeres dándoles alas, resucitar a los muertos y hacer otros milagros chamánicos si otras tribus de la reserva skokomish asistían a sus sesiones. La primera asamblea duró toda una semana. Las reuniones se prolongaban con frecuencia desde las seis de la mañana hasta la media noche” (44).

Necesariamente, la duración de estas reuniones es breve, pero, como contrapartida, se les suele dar una periodicidad de modo que se puedan transformar en una rutina.

Grupos sectarios. TFP

“Se realiza en Sâo Paulo el I Encuentro Nacional de Corresponsales y Simpatizantes de la TFP. Con un creciente número de participantes estos encuentros se repetirán a lo largo de los años” (14).

Siguiendo esa misma tendencia, todos los nacionalismos y Estados-Nación, probablemente sin excepción, instauran festividades en las que la ciudadanía es convocada a disfrutar de actos multitudinarios.

Nazismo

“...El 1 de mayo es declarado por Hitler ‘Fiesta Nacional del Trabajo’ y se celebra con gigantescas manifestaciones políticas, como Alemania no había visto nunca. En Berlín participan un millón y medio de personas...” (87).

Aunque los GCP tiendan a programar y dar periodicidad a sus sesiones de apiñamiento colectivo, en algunas ocasiones la conducta surge de un modo espontáneo, sin ninguna planificación por parte del liderazgo.

Nacionalismo

“Aunque el pueblo de Gran Bretaña se había opuesto en bloque a la participación en la guerra hasta que esta se declaró, en ese momento las enardecidas multitudes se lanzaron a la calle y rodearon el palacio de Buckingham durante días y días. En Berlín, las masas salieron a la calle ‘como si un río humano se hubiera desbordado de sus orillas e inundado el mundo” (22).

Los GCP conceden una gran importancia a la cantidad de personas que concentran en estos actos, por lo que trabajan con ahínco para lograr la mayor concurrencia posible. No es raro que la asistencia sea obligatoria.

Sokagakkai

“En el verano de 1974 esperamos reunir a unas trescientas mil personas en el templo principal Taiseki-ji” (38).

Las sesiones de apiñamiento de los GCP resultan estimulantes para los seguidores, inducen estados de euforia y exaltación colectiva y suelen actuar como un refuerzo de la militancia. También resultan útiles para favorecer la actividad proselitista. La asistencia a estas reuniones produce en ocasiones un impacto en los curiosos y en los neófitos que cataliza su plena integración en el grupo. En palabras de Hitler:

Nazismo

“Las asambleas de grandes muchedumbres son necesarias, pues cuando a ellas asiste el individuo acometido del deseo de alistarse en un flamante movimiento y temeroso de encontrarse solo, recibe allí la primera impresión de una numerosa comunidad, lo cual ejerce un efecto vigorizador y estimulante en la mayoría de las personas. Estas se someten a la mágica influencia de lo que llamamos ‘sugestión de la multitud’. Los deseos, los anhelos y la pujanza de miles de seres se acumulan en el pensamiento de cada uno de los presentes. Un hombre que concurre a una de estas asambleas lleno de dudas y vacilaciones, sale de ellas íntimamente fortalecido; se ha convertido en un miembro de la comunidad. Jamás debe ignorar esto ningún miembro del movimiento nacionalsocialista” (33).

Las dos principales variantes de las sesiones de apiñamiento son el mitin, en el que los dirigentes se dirigen al grupo desde un escenario, y las marchas.

Nacionalismo irlandés

“Durante 1827, cuando su movimiento creció, O’Connell decidió intentarlo personalmente. La oportunidad fue una elección complementaria en Clare al año siguiente. Por primera vez O’Connell, como candidato, pudo presentarse pública y legalmente como jefe de un movimiento de masas. Comenzó a dirigir la palabra a enormes asambleas que llegaban, no sólo de todo el territorio de Clare sino del resto de la Irlanda católica. Más tarde, a principios de 1840, uno de estos mítines totalizó más de un millón de hombres, mujeres y niños la reunión política más numerosa hasta ese momento en la historia del mundo” (39).

La realización de marchas militares durante las grandes fiestas nacionales es una práctica casi universal en los Estados-Nación, los cualespese a la insistencia en subrayar las diferencias tanto se parecen entre sí. En estados de exaltación paranoide colectiva más intensa, también los civiles son llamados a participar en marchas masivas, mostrando disciplinadamente su adhesión a la patria o al caudillo.

Nazismo

“... En el centro de Germania debía situarse una Adolf Hitlerplatz donde, el primer día de todos los mayos, un millón de trabajadores pudieran desfilar...” (80).

Leninismo maoísta

“[Durante la Revolución Cultural] Ayudados por el EPL y un transporte gratuito, provistos del Pequeño Libro Rojo, innumerables grupos de adolescentes competían en la intensidad de su carmín ideológico y comulgaban en la devoción al Gran Timonel. La apoteosis fueron los desfiles de millones de guardias rojos en Tiananmen, bajo la mirada de Mao, agitando al unísono su libro y gritando sus consignas” (65).

Es en el seno del temprano movimiento fascista donde surgió la extraña teoría de que a través de las marchas y algaradas callejeras se expresa la voluntad general con más autenticidad que mediante la elección de representantes.

Fascismo

“...el fascismo aspira a lograr una intensa implicación popular en la política, y su propia imagen política se construye sobre varias formas directas y masivas de acción, tales como marchas, manifestaciones y luchas callejeras” (10).

Por su parte, algunas AP tampoco se resisten a la organización de marchas.

Grupos sectarios. TFP

“En la tarde del 3 de enero de 1992, el centro de la ciudad de Sao Paulo presenció un espectáculo que causó gran impacto: un desfile con 2.300 participantes, ostentando los estandartes y capas características de todas las TFPs y gran número de carteles y pancartas” (15).

En las sesiones de apiñamiento suelen prodigarse la música y el uso intensivo de los símbolos visuales identitarios. También es frecuente el griterío, ora al unísono, ora anárquico.

Las reuniones, como ya hemos comentado, son necesariamente limitadas en el tiempo y no pueden ser demasiado frecuentes. Ahora bien, las AP ponen siempre en marcha los medios que posibilitan el encuentro frecuente de sus adeptos, aunque sea en reuniones menos concurridas.

Sokagakkai

“Casi todos los días se realizaban distintas reuniones de diálogo en una u otra parte de la ciudad” (37).

Por otro lado, las AP hacen un uso intensivo de la tecnología de la comunicación a distancia para compensar la carencia de cercanía física.

Grupos sectarios. TF

Una vez al mes, al menos, todos los adeptos españoles celebran “llamada general”; se reúnen en una sede y establecen contacto telefónico con el Fundador, al que escuchan a través de altavoces (62).

Sokagakkai

“En la segunda asamblea general de las SGI-USA celebrada el 27 de enero en el ‘Worl Peace Ikeda Auditorium’ en Santa Mónica, California, el presidente de Soka Gakkai Internacional Daisaku Ikeda hizo hincapié en la importancia de la compasión en el budismo y el espíritu de proteger a toda persona.
[...] Las intervenciones fueron retransmitidas en directo vía satélite a miembros en 62 puntos, incluido el Anfiteatro Universal en Los Angeles, donde se habían reunido 6000 miembros” (23).

De este modo, a través de los medios de comunicación, la asistencia a las reuniones experimenta, en cierta forma, un espectacular incremento.

Cercanía personal y residencial

Las enfermas con delirios erotómanos aspiran a disfrutar de la proximidad constante de su ser querido, con la mala fortuna, en este caso, de que el deseo no es correspondido.

Erotomanía

“Un estado afectivo permanente empuja a estos anormales a acercarse sin cesar al objeto de su pasión, y es en este sentido que se ha podido considerarlos como perseguidores; lo son, es verdad, pero con una beatitud integral que les impide ser perseguidos.
La enferma que hemos observado permaneció tres años sin declararse, pero al final fue más fuerte que ella, su pasión habló y actuó. No contenta con ir a confesarse al sacerdote que amaba, le escribió numerosas cartas inflamadas del amor más vivo, acecha su presencia e intenta acercársele por todos los medios posibles, charlar con él.
Se aposta durante horas enteras en los lugares por los que puede pasar, le espera con infatigable paciencia cerca de su casa. En cuanto alguien acude a verle, rápidamente se precipita tras él para verle y quizá rozarle.
Intenta entonces abrazarle, acurrucarse contra él; ni los exabruptos del hombre objeto de su amor ni sus amenazas la pueden parar” (19).

La necesidad de cercanía, en cambio, sí es correspondida en la folie á deux, lo que lleva a situaciones inhabituales.

Folie à deux. Caso clínico

[...] ha frecuentado poco el colegio, no ha sido obligada a ningún aprendizaje. La madre y la hija viven en estrecha relación de una pequeña pensión que les pasa un pariente acomodado; viven en la misma habitación, se acuestan en la misma cama y jamás se separan” (47).

Del mismo modo que los refugiados hmong más paranoides tendían a residir en la proximidad de otros refugiados hmong, los seguidores de las AP son proclives a fijar su residencia alrededor de las sedes del grupo. Vivir tan cerca los unos de los otros les aporta seguridad, facilita las interacciones personales y contribuye a crear un universo separado del entorno social amplio (aún sin barreras físicas que lo delimiten).

Subiendo un peldaño más en esta dinámica, los adeptos de algunas AP se alojan en viviendas compartidas.

Grupos sectarios. Set Free Christian Fellowship

“En Set Free se daba el mayor énfasis a la idea de que todo el mundo debía vivir en comunidad. Sin embargo, en ese preciso momento mi mujer y yo habíamos vendido nuestra casa y empezado a vivir en un apartamento. Phil nos presionaba constantemente para que dejásemos el alquiler del apartamento y nos mudásemos a las viviendas de Set Free. En ese momento tenían doce edificios en los que se alojaban unas doscientas personas” (25).

Grupos sectarios. Moonies

“Cuando yo era un adepto, la práctica común después de este último programa era pedirle a los reclutados que donaran el dinero de sus cuentas bancarias, que se mudaran a la casa de los Moonies y que se convirtieran en miembros plenos” (30).

Grupos sectarios. Una comunidad indígena pentecostalista en el Yucatán

[...] Se hizo un intento de vida comunitaria, con las mujeres y los niños desplazándose al templo e instalándose en el mismo” (28).

Es claro que lo que subyace a esta propensión a vivir juntos más allá de eventuales motivos pragmáticos es la necesidad de agruparse, de no alejarse los unos de los otros. Esta necesidad también se manifiesta en grado extremo en los mGP, donde incluso las separaciones temporales llegan a resultar intolerables.

Folie à deux. Caso clínico

Se negó a ser colocada en una planta distinta a la de su hija y avisó al personal de que no colaboraría en caso de no atenderse a su petición” (17).

Folie à deux. Caso clínico

“La Sra. A. creía que una madre y su hijo vivían encima de ellos, idénticos en aspecto pero opuestos en comportamiento. La pareja tenía el mismo apellido pero escrito distinto, y en consecuencia se confundían con facilidad. La madre imaginaria era dura y cruel, y el niño muy malo; robaban su puesto. John aceptó todas estas ideas y dijo que había oído a la pareja gritar y que los había visto y se había cruzado en la escalera. Temía que a él o a su madre les pudiesen causar problemas, y se apegó a su madre, no queriéndose separar de ella” (29).

Folie à deux. Paulina y Leontina X

[...] y las dos fueron trasladas al asilo de Toulouse. Ahí fue imposible separarlas, dado que caían en un tal estado de desesperación y agitación que se hizo necesario dejarlas juntas” (73).

Folie à six. Caso de la peluquera austríaca

[...] se resistían a la separación hasta el punto de la confrontación física” (20).

Dado que la cercanía es una cuestión de más de una persona, el miembro del GCP no sólo se aproxima al resto de miembros, sino que intenta que estos hagan otro tanto y que no se alejen. Una exigencia que puede adquirir tintes violentos.

Tiranía doméstica. Caso Rachel

“Durante los siguientes meses, Fred comenzó a cambiar. La confianza se convirtió en ataques de ansiedad y dependencia ciega. No podía alejarme de su vista. Nuestros negocios e inversiones dependían de mi experiencia y constante supervisión, pero sus exigencias de tiempo y atención condujeron a su ruina final. Su afición a la bebida aumentó, y tenía dificultades para levantarse por la mañana de la cama e ir a la oficina. No quería que me fuera de su lado. Cualquier sugerencia, pregunta o intento de independencia por mi parte provocaba sus repentinos y atemorizados ataques de cólera. Su capacidad para destrozarme los nervios con su furia, crueldad y habilidad con las palabras me inmovilizaba” (78).

Espíritu de unidad

Nazismo

“La foto oficial del Führer... debía constar en todos los colegios, despachos y departamentos públicos del Reich. El texto de la misma es :¡Un pueblo, un Reich, un Führer!” (87).

El GCP se ve a sí mismo como una masa compacta, sin fisuras, inquebrantable, y que mantiene su monolitismo frente a los embates de cualquier fuerza disgregadora.

Fascismo

“Refiriéndose al fascismo, Breuilly escribe: ‘...la sociedad dejó de ser considerada como un grupo fragmentado de intereses privados, unidos sólo por el Estado, y fue vista más bien como una unidad...” (10).

Sokagakkai

[...] nuestra organización, la cual, aunque está constituida por muchas y diferentes personas, es una sola en su espíritu” (38).

Nazismo

“La unidad política del Estado presente es la unidad de tres miembros: Estado, Movimiento, Pueblo.
[...] Cada una de las tres palabras: Estado, Movimiento, Pueblo, puede ser usada sola para definir la totalidad de la unidad política. Sin embargo, también cada una de ellas designa un aspecto particular y un elemento específico de esta totalidad. Así, puede considerarse al Estado en sentido estricto como la parte política estática; al Movimiento como el elemento político dinámico, y al Pueblo como el lado apolítico, que prospera bajo la dirección y a la sombra de las decisiones políticas.
[...] Especialmente el Movimiento es tanto Estado como Pueblo, y ni el Estado actual ni el Pueblo alemán de hoy serían por tanto imaginables sin el Movimiento” (70).

¿Por qué es tan importante la unidad del grupo? La principal razón que el pensamiento paranoide aduce es la eficacia, por ejemplo, en la lucha contra el enemigo externo o en la actividad proselitista.

Leninismo maoísta

“Solamente con la unidad del Partido Comunista se podrá alcanzar la unidad de toda la clase (obrera) y de toda la nación; solamente con la unidad de toda la clase y de toda la nación se podrá vencer al enemigo y dar cima a la revolución nacional y democrática” (51).

Nazismo

Contra el capital internacional sólo existe un medio: la unión nacional” (Adolf Hitler, en conferencia pronunciada el 27 de abril de 1920).

Sokagakkai

“Si todos nos esforzamos con unión, nuestra capacidad se multiplica en forma colectiva y somos capaces de lograr desafíos impensables. Unámonos desde ahora, y pongámonos de inmediato el objetivo de convertir doscientas nuevas familias este mes” (37).

Pero hay otros motivos. La vivencia de formar parte de una masa sólida e indivisible es, para muchos, una experiencia reconfortante.

Grupos sectarios. El Patriarca

“Nosotros ya hemos derramado nuestras lágrimas de rabia mientras pensábamos ser impotentes frente a tal inhumanidad, pero ves, hoy somos felices, estamos unidos, tenemos el ejemplo de todos nuestros amigos que han dado su vida...” (11).

La completa unidad del grupo es tanto una percepción que éste tiene de sí mismo como un objetivo a alcanzar, motivo por el que los dirigentes exhortan a sus seguidores a que se esfuercen por lograrla.

Sokagakkai

Apelo a todos ustedes para que fortalezcan los lazos de fe que nos unen y para que con un nuevo sentido de unidad...” (38).

Grupúsculo sectario-leninista. SLA

“Teko volvió a subrayar que él, Yolanda y yo teníamos que ser la imagen misma de la unidad y la solidaridad para todos los de fuera” (31).

Y, ciertamente, con frecuencia tienen éxito en el logro de esta meta, de modo que la unidad se mantiene incluso a) ante las más flagrantes contradicciones internas o b) cuando el grupo se transforma y cambia drásticamente sus principios o su modo de actuar. Veamos sendos ejemplos:

Grupos sectarios. Testigos de Jehová

“En las actas judiciales del proceso contra los Testigos de Jehová (caso Douglas Walsh, Escocia, 1954), se transcribe el interrogatorio realizado a Hayden C. Covington, consejero jurídico de la secta, en estos términos:
– ¿Si un miembro de los Testigos de Jehová se daba cuenta por sí mismo de que esa profecía (la segunda venida del Señor en 1974) estaba equivocada y así lo decía, debía ser desasociado?, se le preguntó al abogado de la secta.
– Sí, si así lo decía –respondió, seguro, Covington– y continuaba persistiendo en crear desorden, porque si toda la organización cree una cosa, incluso aunque sea errónea, y alguien más comienza, por sí mismo, a tratar de imponer sus ideas, entonces hay desunión y desorden... Nuestro propósito es que haya unidad.” (63).

Grupos sectarios. La comunidad

“Cuando, años más tarde, la actividad de La Comunidad se hizo muy difícil debido a las denuncias de sectarismo de que era objeto, y aprovechando un cambio en las modas sociales, el grupo no tuvo empacho alguno en olvidar el apoliticismo que habían pregonado desde La Comunidad para, desde finales de 1983, transformarse en el Partido Humanista y, aletargando a aquella, reconvertir a sus huestes en activistas políticos” (63).

En ambos casos, los adeptos prefieren seguir en el grupo antes que abandonarlo, aun a costa de sacrificar su coherencia.

La unidad monolítica requiere que no haya diferencias de opinión entre los integrantes del GCP, es decir, que todos piensen lo mismo.

Nazismo

Solamente debe transmitirse una verdad, un estado de ánimo, una virtud” (18).

Leninismo maoísta

“La nueva campaña [1955, de eliminación de contrarrevolucionarios ocultos] había sido desencadenada como reacción de Mao ante el comportamiento de algunos escritores comunistas, especialmente el célebre literato Hu Feng. No es que éstos se mostraran necesariamente en desacuerdo con Mao desde el punto de vista ideológico, pero traslucían un elemento de independencia y una capacidad de pensamiento individual que el líder encontraba inaceptables. Temía que cualquier tipo de reflexión independiente pudiera conducir a una situación de no obediencia absoluta de su doctrina. Insistía permanentemente en que la nueva China tenía que actuar y pensar como un solo ente, y que era preciso adoptar medidas rigurosas para mantener la unidad del país y evitar su posible desintegración” (40).

Sin embargo, no basta con que los miembros del grupo no deserten ni piensen por sí mismos. Para que la unidad del grupo se pueda prolongar en el tiempo es preciso que las disensiones y los enfrentamientos internos se reduzcan al mínimo. Pues bien, esa parece ser la consecuencia de la paranoidización grupal.

Nacionalismo

“... Los movimientos nacionales posibilitan la relajación de tensiones internas gracias a la idea de intereses nacionales comunes [...] (‘Todos vamos en el mismo barco’, reza un slogan eslovaco...)” (55).

En la naciones, la exaltación patriótica rebaja las tensiones internas, lo que se hace aún más patente en los enfrentamientos armados contra otras naciones. Se trata de una faceta del nacionalismo harto conocida. La paranoidización grupal produce ese mismo efecto pacificador en los grupos de tamaño más reducido.

Cultos de crisis. Keekhwei: profetisa ramkokamekra (s. XX)

“Entusiasmados, los ramkokamekra se apresuraron a propagar la noticia a través de las diversas aldeas de la tribu. Todas las viejas disputas se olvidaron...” (69).

Cultos de crisis. La danza de los espíritus (s. XIX)

“El movimiento se difundió rápidamente por las llanuras entre 1889 y 1891, creando una excitación milenaria entre muchas tribus. En el apogeo del movimiento, miles de indios de tribus antes hostiles se unían en los campos de baile, danzando juntos durante días o incluso semanas” (26).

Sin embargo, la amenaza de la desunión no desaparece nunca por completo por lo que el GCP alienta una actitud de vigilancia permanente ante ese peligro que procede del interior del propio grupo. Cualquier grieta que se abra deberá repararse con prontitud.

Nazismo

“Uno de los principales cuidados que debe tener la organización, consiste en procurar que no se introduzca en la solidaridad del movimiento ningún motivo de desunión capaz de provocar divisiones que debiliten la obra de aquel...” (33).

La unidad del grupo se fundamenta en la aceptación de una única autoridad centralizada, una sola cabeza pensante cuyas decisiones e ideas son acatadas y creídas a pies juntillas, siguiendo unas cadenas de mando delimitadas con precisión.

Por el contrario, la aparición de camarillas o focos autónomos de poder constituye una seria amenaza al monolitismo. Para impedir su emergencia, nada mejor que una prudente profilaxis.

Sokagakkai

“Posiblemente en un esfuerzo por anticiparse a la aparición de grupos en los niveles organizativos medios que pudieran evolucionar a fuentes de competencia de intereses, fines, o incluso poder, la Gakkai ve con malos ojos las reuniones espontáneas horizontales de líderes de cualquier nivel, en el Komeito así como en la Sociedad. Parece haber una política consciente de desaprobación de cualquier encuentro no celebrado bajo auspicios más altos de la Gakkai y de este modo dentro del control oficial [...]” (82).

Obviamente, las sociedades totalitarias tenderán a rechazar el sistema de partidos políticos y enfrentamientos electorales, contemplados como una fuente nociva de disensiones y desunión. No es admisible ni coherente que los dirigentes y los ciudadanos de una sociedad perfecta se enfrenten entre sí, ni verbal ni físicamente. El mando y el partido únicos parecen preferibles para preservar la unidad.

Fascismo

“Antiliberal. Los fascistas se oponen a la idea del Estado unido por la ley y la política organizada de una forma pluralista por medio del Parlamento... La política de los partidos les parece divisoria y mezquina, socavadora de la fortaleza y la unidad de la nación” (10).

Leninismo soviético

“Pero no tardó en quedar claro que los bolcheviques no querían compartir el poder con otro partido. Cuando los SR de izquierdas [los claros vencedores de las elecciones del 17] se opusieron al tratado de Brest-Litovsk, de acuerdo al cual Lenin se retiró de la guerra pagando un precio enorme, y renunciaron a participar en el gobierno, los bolcheviques lanzaron un suspiro de alivio, y el 6 y 7 de julio de 1918 los anularon como partido, procediendo a realizar detenciones masivas y deportaciones, enviándolos a la cárcel y campos de concentración” (81).

Nacionalismo francés

“El golpe de Brumario se produjo como respuesta a un deseo de autoridad eficaz. La propaganda de los bonapartistas victoriosos atacó a las asambleas elegidas y elogió la autoridad indivisa. La consecuencia inevitable que ello acarreó fue una transformación profunda en el concepto de representación. La expresión de la soberanía popular a través del derecho a voto, ya vapuleada y manipulada bajo el Directorio, se redujo bajo Napoleón al simbolismo de los plebiscitos y de las escasas elecciones indirectas por un sufragio limitado a los ricos y cultivados. Los representantes electos fueron despojados de toda autoridad legislativa, y sólo eran convocados con finalidad consultiva durante breves períodos” (85).

Para las SP, el riesgo de la desunión no procede únicamente de los partidos políticos, sino del agregado de asociaciones y entidades que conforman una sociedad moderna. Conviene acotarles su independencia de modo que estos elementos no funcionen como entidades plenamente autónomas, sino como piezas bien engranadas de una sola maquinaria. Empresas, entidades asociativas, organizaciones religiosas… todas deberán integrarse en el lugar que les corresponda en ese todo pétreo que ha de ser el Estado-Nación.

Nacionalismo francés

“Tras las feroces persecuciones por parte del Terror en Francia y de los contrarrevolucionarios en todos los demás países, la masonería resurgió, con sus distintas sectas, durante el Directorio. Bajo Napoleón, la masonería fue absorbida dentro de las estructuras oficiales y, al igual que el resto de las organizaciones estatales, se centralizó autoritariamente bajo un único rito: la obediencia deísta y racionalista al Gran Oriente” (85).

Es más, la Francia revolucionaria obligó a todas y cada una de las religiones oficiales a estructurarse en departamentos superpuestos a los de la administración pública. Ahora bien, el “emplazamiento administrativo”, por así decirlo, dentro de la estructura organizativa del Estado no es lo único de lo que se trata ni siquiera lo más importante. Lo que realmente cuenta es la obligación de las organizaciones religiosas de trabajar coordinadamente con el resto de la nación para el logro de los objetivos de esta última, especialmente en los momentos críticos.

Nacionalismo

“El nacionalismo adquiere unos matices más abiertamente religiosos en tiempos de guerra o de amenaza de guerra [...] Por otra parte, las autoridades religiosas generalmente se prestan a apoyar el esfuerzo bélico y contribuyen a sacralizarlo. Durante la enfebrecida etapa de entusiasmo desatada por la Gran Guerra, el obispo de Londres exhortaba así a los ingleses…” (22).

En grupos más reducidos, el riesgo de la desunión no procederá tanto de las asociaciones como de los individuos. Es a ellos a quienes corresponde evitar los enfrentamientos internos.

Grupos sectarios. TFP

El grupo impone entre sus adeptos el “trato caballeresco”. No se permiten alusiones a defectos personales, discusiones o gritos. La agresión física supone la expulsión inmediata (62).

Sokagakkai

“Una tercera área problemática se refiere a la idea denominada onshitsu. Cualquier expresión negativa, murmuración, o queja sobre la organización de la NSA o los otros miembros se llama onshitsu, odio y envidia. Son notables la poca murmuración o golpes bajos que hay entre los miembros de la NSA teniendo en cuenta la propensión humana a estas actividades. Incluso los miembros que han abandonado la NSA a menudo han rehusado quejarse sobre ella o, con pocas excepciones, han moderado sus críticas. La NSA considera la limitación del onshitsu como una necesaria disciplina para construir la unidad de la organización” (36).

Sokagakkai

“Este año se harán más cambios de responsables a gran escala. Quiero que todos comprendan que cuanto hagamos será por el bien del kosen-rufu. Ha llegado el momento de que nos levantemos. Espero de ustedes una total devoción. En nuestra organización no hay lugar para rencores ni celos a raíz de promociones en los cargos” (37).

Amor

Nazismo

“El jovencito que por una innata sensibilidad nacional ama su tierra y su Patria, y que, mediante ese amor y su sensibilidad por nuestro lenguaje común, siente un vínculo inconsciente con los que son de su misma tribu, con su pueblo, no es menos un alemán nacional que el hombre ya hecho que ha usado aquel mismo sentimiento como una guía para su conducta” (60).

Un componente esencial de la alta cohesión del GCP, es el emocional. El miembro experimenta fortísimos sentimientos afiliativos que se expresan con el término amor, y que a veces se describen con cierto lirismo por sus protagonistas.

Sokagakkai

“Como suelo decir, deseo que todos los miembros de nuestra organización se sientan no tanto como que forman parte de la Soka Gakkai como que la Soka Gakkai está dentro de cada uno de ellos” (38).

Se trata de una vivencia emocional de gran intensidad, dirigida hacia el grupo como tal, hacia el resto de los adeptos y al dirigente. Estos sentimientos intensos son expresados también por los maridos celosos…

Celosos

“El ser amado es deseado y valorado en la conciencia del individuo celoso” (13).

(…) y por sus mujeres, a menudo maltratadas.

Tiranía doméstica. Caso clínico

“Cuando alguien un día le preguntó [a la mujer maltratada] por qué no lo dejaba, se mostró ofendida y salió en defensa de su marido con argumentos de amor, sentimientos y responsabilidad” (49).

El GCP concede una importancia capital al mantenimiento de este intenso amor al grupo, sin el cual no parece que vaya a ser posible el logro de sus fines.

Sokagakkai

“Sin duda, grandes adversidades se extienden en nuestro camino. Por eso quiero que veneren al Dai-Gohonzon, amen a la Soka Gakkai y desarrollen su energía juvenil para poder hacer frente con coraje a estas adversidades” (37).

La ausencia de sentimientos afiliativos resulta sencillamente inconcebible.

Nazismo

“Me pregunto si nuestra burguesía no se siente a menudo acometida por estallidos de indignación cuando oye de labios de algún mísero vagabundo que a él tanto le da ser alemán como no serlo...” (33).

Y por lo tanto el grupo va a realizar un esfuerzo por inculcarlos.

Leninismo maoísta

“Es necesario enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente...” (51).

En los grupos sectarios más proclives a la práctica del culto al líder, los sentimientos amorosos se dirigen predominantemente a éste.

Grupo sectario no especificado

“Mientras era un discípulo, me habían educado para dirigir todos mis sentimientos emocionales hacia él. No se toleraba ninguna emoción hacia otra persona o cosa. Me habían condicionado para suprimir cualquier tipo de sentimiento que no estuviera aprobado” (78).

El amor, en el GCP, no sigue únicamente un sentido ascendente. También los LP expresan fuertes sentimientos amorosos hacia su grupo y seguidores.

Nazismo

“Ya entonces advertí las deducciones que fluían de todo esto: amor acendrado hacia mi patria austro-alemana...” (33).

Sokagakkai

“-A pesar de la tendencia que poseen a ser desobedientes, temperamentales, ávidos y poco inteligentes, los amo a todos como si fueran mis propios hijos. Su sinceridad verdaderamente me conmueve” (37).

Nazismo

“Hitler dirige su palabra a 140.000 jefes políticos bajo una enorme ‘cúpula’ luminosa: ‘Todos nos sentimos maravillados antes esta magna concentración. No todos me veis, y yo tampoco os veo a cada uno de vosotros, pero nos sentimos mutuamente porque estamos muy unidos” (87).

Por su parte, en el caso concreto del nacionalismo juega un papel relevante el amor a la tierra (un término vago que incluye el suelo, el manto vegetal, los ríos y montañas, así como los cultivos, los campesinos aferrados a las técnicas neolíticas, las vacas y ovejas que pastan por los prados cuidadas por solícitos pastores, los castillos y los templos, así como los santos y vírgenes o los dioses paganos que en cada tierra moran…).

Nazismo

“Por primera vez, la política entraba en nuestras vidas... Oímos hablar mucho de la Patria, de camaradería, de la comunidad de la Nación, del amor a la tierra natal. Todo eso nos impresionaba, y escuchábamos con entusiasmo siempre que oíamos a alguien hablar de esas cosas, en la escuela o en la calle. Porque amábamos mucho nuestro país: los bosques, el gran río, y los viejos y grises muros de contención que se alzan en la empinadas pendientes, entre bosquecillos de frutales y viñedos. Cuando pensábamos en nuestra Patria nos acordábamos del olor del musgo, de la tierra blanda, y de las sabrosas manzanas. Y cada metro cuadrado de nuestra tierra natal nos era conocido y querido” (71).

Esta tierra amada por el patriota, además, ha quedado indisolublemente unida a su pueblo por lazos míticos que se remontan a un pasado remoto.

Nacionalismo

“La tierra resulta vital para los separatistas étnicos, pero no exclusivamente por su utilidad política y económica. Están igual de interesados en sus dimensiones históricas y culturales. Lo que necesitan es un pasado ‘utilizable’ y una ‘cultura arraigada’. A los nacionalistas étnicos no les interesa cualquier tierra, desean únicamente la tierra de sus ancestros putativos y los lugares sagrados donde vivieron, lucharon y enseñaron sus héroes y sus sabios. Lo que desean es su ‘tierra natal histórica o ancestral’ a la que consideran exclusivamente ‘suya’ en virtud de los vínculos que existen entre su ‘pueblo’ y los sucesos y personajes de generaciones anteriores. Dicho en otras palabras, el territorio en cuestión debe convertirse en un ‘etno-paisaje’, un paisaje poético que no es sino la expresión y extensión del carácter de la comunidad étnica y como tal es celebrado en poemas y cantos” (75).

Familia

Sokagakkai

“Sabemos que somos sus discípulos y que por toda la eternidad perteneceremos a la familia de Nichiren Daishonin” (37).

Grupúsculo sectario-leninista. SLA

“El SLA era toda su vida, pues los camaradas del SLA ahora eran su verdadera familia” (31).

Grupos sectarios. Moonies

“Cuando les manifesté mi deseo de ser profesor, me informaron que ‘la familia’, que es como se llaman los miembros del movimiento…” (30).

Y no sólo proclamándose sino también actuando en consecuencia, los grupos sectarios a menudo sustituyen a la familia biológica en papeles o funciones que normalmente corresponden a ésta última.

Grupos sectarios. El Patriarca

“Desde ahora, cada una de mis Navidades es una gran fiesta. En una familia que gracias al ejemplo y la voluntad, ofrece Navidades de alegría y felicidad a una juventud reencontrada” (86).

La institución familiar tiene un carácter universal, es el marco primario de socialización y el entorno de inclusión comunitaria al que la gran mayoría de personas concede una mayor importancia. El hecho de que la pertenencia al GCP se equipare a la pertenencia a una gran familia supone, ante todo, que la militancia deberá colocarse por delante de cualquier otra fidelidad.

Nacionalismo

[...] los modernos nacionalismos, que habitualmente (al menos en sus fases más combativas) la trataron [a la religión] con considerable reserva, como una fuerza que podía amenazar la pretensión de ‘la nación’ de monopolizar la lealtad de sus miembros” (35).

En consonancia con esta concepción del grupo como familia, el dirigente es reconocido como padre en la mayoría de AP.

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“El predicador se llamaba Jim Jones, pero su grey le invocaba como ‘Padre” (43).

Aunque la vocación paterna puede desbordar las fronteras del propio grupo.

Grupos sectarios. Moonies

[...] Sun Myung Moon y Hak Ja Han, los autoproclamados ‘Padres Verdaderos’ de toda la creación” (30).

La repercusión psicológica de esta mutación por la que el adepto pasa a considerar –y a sentir– que sus auténticos padres son otros, distintos de los que lo cuidaron y lo educaron durante su infancia, es enorme.

Grupos sectarios. Moonies

“A cada momento me recordaban que debía ser un pequeño Sun Myung Moon. Conforme se afirmaba mi nueva identidad, yo quería pensar como él, sentir como él, actuar como él” (30).

No deja de resultar llamativo que la patria (de pater) sea llamada madre, de modo que el carácter hermafrodita de la nación permite dirigirle ambos tipos de sentimientos filiales.

Por su parte, los adeptos serán vistos como hijos, bien del grupo (de la secta, de la patria), ...

Sokagakkai

“Las personas a quienes les falta la determinación y la disposición de practicar activamente su fe no pueden llevar a cabo esta tarea ni pueden ser valientes guerreros en el segundo capítulo de nuestro movimiento. Esas personas no son los hijos firmes de la verdadera Soka Gakkai” (38).
(...) bien del dirigente.

Sokagakkai

“Los responsables de las Divisiones Juveniles Masculina y Femenina juraron desplegar la lucha por el kosen-rufu como hijos de Toda, a pesar de todos los obstáculos que pudieran alzarse en el camino” (37).

Grupos sectarios. Moonies

“La historia de los ‘hijos de Moon’ parece, no obstante, límpida. Su entrada en la Familia es el término que utilizan entre ellos se ha producido sin brusquedad” (9).

En buena lógica, los adeptos se ven unos a otros como hermanos.

Sokagakkai

“Todos somos camaradas, amigos y hermanos de la misma familia. Es más, somos hombres que trabajamos juntos, unidos por el espíritu, la dedicación y el fervor, hombres que trabajamos para hacer de la Soka Gakkai, la organización más bella del mundo” (38).

A modo de curiosidad, he conocido alguna AP en la que los adeptos identificaban como tíos y tías a los hermanos y hermanas biológicas del dirigente, dirigiéndoles cariñosos afectos como si realmente se tratara de tales.

El ingreso en la AP conlleva un compromiso que, como la pertenencia a la familia, se supone que es para toda la vida.

Sokagakkai

Gojukai (ceremonia de conversión) significa literalmente el acto de recibir el precepto. En términos concretos, es la ceremonia en la que el nuevo converso hace votos de abrazar el Gohonzon durante toda su vida” (41).

Se trata de un compromiso vitalicio que a menudo se oficializa en ceremonias solemnes y emotivas; unas ceremonias que, en alguna ocasión, se asemejan reveladoramente a una boda. De este modo, el compromiso del sectario con su grupo adquiere tintes matrimoniales.

Grupúsculo sectario-leninista. SLA

“Aquí’, dijo, sujetando mi mano y dejando caer el anillo en su interior. ‘Bienvenida al SLA, hermana. No es de oro. Pero es mejor. Es el símbolo del amor del pueblo’. Recordé entonces que las otras chicas llevaban anillos semejantes. De modo que deslicé el anillo en el anular de mi mano izquierda. Cin estaba muy contento” (31).

Hay que insistir en el hecho de que la entrada en la nueva familia se realiza a costa de un desapego, parcial o total, de la propia familia carnal, con la que, en los casos más drásticos, el adepto rompe todo contacto. Los adeptos de algunos grupos utilizan circunloquios con los que referirse a su familia, con el fin de dar a entender que ha dejado de serlo (o que ha dejado de ser la auténtica familia).

Grupos sectarios. TFP

El adepto a la TFP no tiene más que una familia. Debe considerar al Fundador como su padre. La familia de origen recibe una peculiar denominación: FMR (fuente de mi revolución) (62).

Conviene también resaltar la abierta hostilidad hacia la institución familiar de algunos de los regímenes leninistas, especialmente de los asiáticos. Situar la lealtad a la familia por delante de la lealtad al Partido se interpretaba un intolerable pecado burgués y contrarrevolucionario, una rémora confucianista merecedora de castigo.

Una temática emparentada con la de la familia, y que refleja la misma dinámica, es la del pueblo. En realidad, un pueblo está constituido por una pequeña comunidad de familias que viven cerca las unas de las otras y que se conocen personalmente. Englobar en un solo pueblo a un número excesivamente grande de sujetos, que viven en puntos muy alejados entre sí, que ni se conocerán y ni siquiera se verán jamás, no deja de constituir una falacia propia del pensamiento nacionalista, un pensamiento que ha forzado notables desviaciones semánticas hoy plenamente asentadas.

Nacionalismo

“No es que los hombres y mujeres con la excepción de algunos pueblos nómadas o de la diáspora no estuvieran profundamente enraizados en un lugar al que llamaban ‘patria’, sobre todo teniendo en cuenta que durante la mayor parte de la historia la gran mayoría de la población pertenecía al sector con raíces más profundas de toda la humanidad, aquellos que vivían de la agricultura. Pero ese ‘territorio patrio’ en nada se parecía al territorio de la nación moderna. La ‘patria’ era el centro de una comunidad real de seres humanos con relaciones sociales entre sí, no la comunidad imaginaria que crea un cierto tipo de vínculo entre miembros de una población de decenas -en la actualidad incluso centenares- de millones. El mismo vocabulario demuestra este hecho. En español, el término patria no fue sinónimo de España hasta finales del siglo XIX. En el siglo XVIII sólo significaba el lugar o aldea en que nacía un persona. Paese en italiano (“país”) y pueblo en español significan tanto aldea como el territorio nacional de sus habitantes. El nacionalismo y el Estado aplicaron los conceptos asociados de familia, vecino y suelo patrio a unos territorios y poblaciones de tamaño y escala tales que convirtieron a esos conceptos en simples metáforas” (34).

Cuerpo

A los GCP les agrada verse a sí mismos como un solo cuerpo. En los discursos de los líderes sectarios abundan las explicaciones en las que el grupo es comparado a un organismo vivo, en el que cada adepto no es más que una célula, o un órgano, o uno de los miembros. Quizá más inquietante sea la imagen utilizada por la Soka, que ve a los adeptos con sus propios cuerpos... pero con un cerebro compartido.

Sokagakkai

[...] todos los miembros de la NSA se han unido con el glorioso espíritu de itai doshin (muchos cuerpos y una sola mente) [...]” (84).

Esa concepción orgánica del grupo se halla también presente en el pensamiento de algunos de los primeros pensadores nacionalistas.

Nacionalismo

“Para los pensadores como Hegel y otros autores más abiertamente nacionalistas posteriores a él, la nación era un ser vivo; era ese ‘organismo’ al que se refiere Anderson, pero su ser no era solo sociológico, sino que poseía una suerte de oculta vida propia” (22).

Para los TJ, el cuerpo conformado por los integrantes del grupo es, al mismo tiempo, el cuerpo de Jesús. Jesús y sus testigos forman un solo ente que, aun siendo etéreo, parece adquirir una consistencia material. Cualquier crítica o ataque a la organización es visto como un ataque a Jesús mismo, cuyo cuerpo sería, metafóricamente, “traspasado”.

Otras metáforas biológicas también aluden a la unidad de los miembros del grupo, o a la unidad de éstos con su imaginario nosotros amplio.

Leninismo maoísta

“Los comunistas somos como la semilla y el pueblo como la tierra” (51).

La importancia atribuida a la unión entre el pueblo y su tierra, tan característica del nacionalismo, acabaría dando en el pensamiento nazi un salto cuasiesquizofrénico desde el terreno simbólico al de lo concreto.

Nazismo

“Estas ideas se inspiraron de Darré, el experto agrícola del NSDAP, quien en su ‘Sangre y suelo’, relacionaba la sangre del granjero alemán con la tierra que trabajaba. Darré desarrolló una ‘teoría’ del ‘ciclo de la sangre eterna’, que sostenía que el granjero que trabajaba la tierra debía ser enterrado en la misma tierra. De este modo, el pan cotidiano del granjero sería, de hecho, la sangre de sus ancestros. La sangre alemana pasaría de generación en generación a través de la tierra...” (80).

Mitos

La cohesión también conduce a buscar o inventar unos orígenes comunes a todos los integrantes del grupo. Los miembros del GCP necesitan sentir que forman parte de un ser vivo cuya existencia se remonta a un pasado lejano.

Nacionalismo

“En países pequeños y marginales, el nacionalismo tiene expresión en poemas, no sólo populares, sino de recreación arqueológica, remitida a tiempos remotos” (56).

Nacionalismo

“Lo que hace tan atractivos y poderosos a estos valores, recuerdos, símbolos y mitos es la invocación de una filiación común y los vínculos generados por la residencia como base de la autenticidad de los valores culturales únicos de la comunidad. Desde este punto de vista, la comunidad étnica se parece a una familia extensa o a una ‘familia de familias’ que se extiende en el tiempo y el espacio hasta llegar a incluir a muchas generaciones y a muchos distritos de un territorio específico” (75).

Por su parte, los fascistas italianos establecían un emocionante nexo de unión entre su Italia y la Roma Imperial, obviando el hecho de que más allá de la localización geográfica poco o nada tenía que ver su Estado corporativo con una ciudad-estado de la Antigüedad devenida en poder imperial.

Fascismo italiano

“En 1922 habían ya surgido dos nuevos mitos en el pensamiento fascista, el mito de la antigua Roma emergiendo en una nueva Roma, siempre apreciado por los nacionalistas italianos, y la idea del Stato nuovo (‘Estado nuevo’), es decir, de la cristalización de la nueva Roma en un nuevo tipo de Estado nacionalista que desempeñaría el papel central en la revitalización de la nación” (57).

Sin duda alguna, la vía más obvia para vincular entre sí a los integrantes de una comunidad consiste en atribuirles unos mismos ancestros. Los miembros del GCP pasan a ser los descendientes de unos tatarabuelos comunes (son, por consiguiente, primos).

Nacionalismo alemán

“[a lo largo del siglo XIX] [...] los nacionalistas alemanes, en ausencia de una unidad política, proponen una definición ideológica de la nación y hablan de un común origen tribal” (83).

Nacionalismo griego

Kedourie considera que la temprana expresión del nacionalismo griego surgida de la mano de Adamantios Korais (1748-1833), el ilustrado griego perteneciente a la comunidad griega ortodoxa de Esmirna, es prototípico. Korais se había empapado de ideas y lenguas occidentales bajo los auspicios de un clérigo holandés y residió en Holanda durante varios años en la década de 1770. Tras volver a su tierra natal en un breve viaje pasó el resto de su vida en Francia. Allí, bajo la influencia del creciente radicalismo de la Revolución Francesa, Korais empezó a reinterpretar la situación de su Grecia natal en términos occidentales, lamentando su declive y expresando (en una conferencia que diera en 1803) el tradicional atractivo de su glorioso pasado, signo de un futuro aún más glorioso y justificación suficiente para subvertir las instituciones existentes en el presente. En su conclusión, Korais señalaba que los griegos modernos eran los descendientes de los antiguos griegos y que, como tales, debían ser dignos de ellos: sólo aceptando esto sería posible la regeneración de Grecia” (75).

Sentenciar que los pobladores de la actual Grecia descienden principalmente de quienes poblaban esas mismas tierras hace más de dos mil años es poco menos que afirmar lo evidente. Tan evidente como el hecho de que desde entonces se han producido siempre movimientos de poblaciones e individuos así como matrimonios y apareamientos con sujetos de otras procedencias, con el consiguiente mestizaje genético. Pero es que derivar de este vago nexo de continuidad de sangre una continuidad cultural es un paso falaz. Las ideas se mueven libremente por el planeta, a veces desaparecen para volver al cabo de siglos, pero nunca se adhieren a ningún gen en particular. Por si fuera poco, el eslabón que el pensamiento nacionalista establece entre el presente y el pasado es únicamente con un pequeño sector de la población: el de los hombres libres de la obligación de trabajar gracias a sus ejércitos de esclavos de quienes, en mucha mayor medida, descienden los griegos de hoy.

En algunas ocasiones la relación de filiación con los hombres y héroes del pasado es meramente espiritual, produciéndose una suerte de filiación adoptiva a sabiendas de que no se trata de una auténtica descendencia biológica.

Guerreros

“Los guerreros de elite han tendido a verse a sí mismos como elementos de una larga tradición ininterrumpida que une a padres e hijos y, de un modo más general, a los hombres de armas de distintas épocas. Según su forma de pensar, entre todos componen una especie de linaje que se remonta miles de años atrás...
[...] Cuando la tradición es históricamente imprecisa o no lo bastante edificante, la imaginación la suple. Los prusianos del siglo XIX, por ejemplo, se consideraban sucesores de los espartanos y los asirios, o bien remontaban sus orígenes al Medioevo y a veces se denominaban a sí mismos ‘cruzados’.
Los caballeros medievales, por su parte, buscaban sus raíces en la antigüedad mediante un género de romances del siglo XII que describía a los héroes de la guerra troyana como si fueran caballeros medievales, con armaduras incluidas” (22).

En otras ocasiones, franqueando ya la frontera del delirio, la existencia de una filiación en el sentido estricto de la palabra es creída literalmente por los miembros del grupo, pese a ser inverosímil y contraria a cualquier evidencia histórica.

Grupos sectarios. Islam Nation

“Sea como fuere, Wallace el solitario no se contenta con vender hermosas telas. Predica entre los atónitos negros una nueva religión de inspiración islámica. La idea básica del vendedor de sedas es que la Biblia es un libro escrito por y para los blancos. Su contenido es falso. El verdadero libro de la nación negra es el Corán. Los negros americanos son, en efecto, descendientes directos de la antigua tribu de los shabbaz, de La Meca, que fue reducida a la esclavitud por traficantes blancos” (8).

Y qué decir de aquellos casos en los que, no es que la relación de filiación con el ancestro sea inverosímil, sino que es poco verosímil la existencia misma de éste.

Guerreros

[...] Pero la imaginación nunca ha llegado tan lejos como en la ciencia nacionalista alemana de la ‘arianología’, que buscaba los orígenes étnicos y espirituales de la Weimar milenios atrás, en la banda indoeuropea prehistórica de hombres armados, o Männerbund” (22).

Los arios habrían sido un pueblo de guerreros montados cuya existencia se hipotetizó a partir de algunos hallazgos arqueológicos, pero a los cuales pronto se les atribuyó una realidad incuestionable, especialmente en la literatura ocultista. La opinión hoy mayoritaria entre los antropólogos es la de que se trata de un mito.

Generosidad, protección, autoentrega

El IP no siempre se enfrenta a los demás sino que, con algunas personas concretas, puede, por el contrario, mostrarse particularmente solícito, solidario e incluso sobreprotector.

Erotomanía

“De Clérambault también identificó temas comunes secundarios como que [...] la paciente secretamente vigila y le protege” (72).

Folie à six. Caso de la peluquera austríaca

“Caracterizó a la Sra. A como una persona impaciente y posesiva que quería dominar a su entorno, especialmente su familia, pero que también era protectora y lo daba todo por ellos” (20).

La necesidad de proteger se explica, al menos en parte, por la existencia de un entorno hostil.

Paranoia. Caso Aimée

“Un segundo embarazo supone la vuelta de un estado depresivo, de una ansiedad, de interpretaciones análogas. En julio del año siguiente (la enferma tenía treinta años) la enferma dio a luz a un niño. Se entregó a él con ardor apasionado; nadie más que ella pudo cuidarle hasta la edad de cinco meses. Lo amamantó hasta los 15 meses. Durante el amamantamiento, se volvió cada vez más interpretativa, hostil a todos, querulante. Todos amenazan a su hijo. Provoca un incidente con automovilistas que habrían pasado demasiado cerca del cochecito de su hijo. Estallan múltiples escándalos con los vecinos. Quiere llevar la cuestión a la justicia” (45).

La entrega, la amistad, también caracterizan las relaciones entre los miembros de los GCP...

Grupos sectarios. Moonies

“Fueron días hermosos, en el calor de la amistad, la oración y la búsqueda de la verdad” (68).
(...) quienes se precian de que en su interior reina la solidaridad, la camaradería, el amor, el compañerismo, etc..

Nazismo

Somos camaradas inseparables. En conjunto formamos lo que se llama la Gran Alemania. Por ejemplo, yo que soy bachiller, he transportado hoy raíles junto con el tornero...” (87).

Grupos sectarios. El Patriarca

“El antiguo toxicómano aprende a ayudar a los demás, aprende la solidaridad, el sentido crítico y el diálogo...” (24).

Además, los GCP piensan que estas actitudes solo se producen en su seno. Fuera, impera lo opuesto: el egoísmo.

Aunque la solidaridad se despliegue automáticamente (como consecuencia de la paranoidización), no está de más el fomentarla.

Nazismo

“Si se llegara a educar a Alemania en este sentido, y en primer lugar a la juventud, a inculcarle la noción de una solidaridad fanática entre compatriotas y de cada uno de ellos con respecto al Estado...” (32).

Nazismo

“La tarea primordial de la Juventud Hitleriana’ es implantar el concepto de camaradería nacional, ese socialismo nacional, en el corazón de la juventud alemana...” (60).

Para ello, un importante instrumento es la exhortación.

Nazismo

[...] El sólo valora la fidelidad y el entusiasmo. Por ello, desea que en vuestras filas germine y se realice la gran camaradería que debe estrechar la unión entre toda la juventud alemana.
‘Mostraos dignos de estos ideales nacionalsocialistas, de su bandera y de Adolf Hitler, manteniéndoos unidos, pues así lo quiere el Führer como buenos camaradas. En nuestras filas nadie está solitario y abandonado. Millones de jóvenes alemanes se declaran solidarios con vuestros deseos y ambiciones. Uno ayuda al otro, y todos obedecemos sólo a uno...” (Baldur von Schirak citado en 87).

Sokagakkai

“Solamente practicando dentro de la organización podemos desarrollar una fe como la corriente del agua, alentándonos y ayudándonos mutuamente y avanzando unidos por el sendero de la práctica correcta” (84).

Leninismo maoísta

“Nuestros cuadros deben preocuparse por cada soldado, y todos los que integran las filas revolucionarias deben cuidarse, tenerse afecto y ayudarse mutuamente” (51).

Leninismo maoísta

[...] debemos ser bondadosos y unirnos con los nuestros, con el pueblo, los camaradas, nuestros superiores y subordinados” (51).

El adepto como objeto del amor y la solidaridad

Dado que la activación del paranoidismo cursa con un incremento de los sentimientos amorosos y de las conductas solidarias, en el miembro del GCP se producirá la posibilidad de ser no ya el sujeto activo de los mismos sino su objeto pasivo, por igual de los sentimientos amorosos...

Grupos sectarios. El Patriarca

Aquí he conocido el amor. El amor desinteresado que no se apaga y no tiene ninguna pretensión, el verdadero amor [...] Los portadores del virus son seguidos clínicamente en la Asociación y en el hospital, pero a diferencia de una vulgar clínica tenemos un remedio más, el amor y la amistad” (66).

Grupos sectarios. El Patriarca

“... Me he sentido lleno de calor humano, 24 horas al día por jóvenes que son ante todo amigos. Hay un calor, un amor y una atención que son muy importantes. Es lo primero que resalta. Además esto me permite continuar en mi actividad y poder seguir con los tratamientos” (48).
[...] que de la solidaridad y la ayuda mutua.

Sokagakkai

Sus palabras estaban atravesadas por la determinación de soportar cualquier prueba que pudiese acaecer a la Soka Gakkai y a proteger a sus miembros en su búsqueda de la felicidad, aún a costa de su propia vida. Algunos miembros se emocionaron hasta las lágrimas con sus observaciones” (37).

Grupos sectarios. El Patriarca

“A su vez, Ella también descubre de nuevo la vida, la Princesita ve al fin el día, una parcela de humanidad brota gracias a todos los que ayudan incansablemente...” (50).

La percepción por parte del neófito de este clima de amor y solidaridad, así como la experiencia de ser objeto de la misma, determinan en muchos casos la decisión de ingresar y, luego, permanecer en el grupo.

Grupos sectarios. Moonies

“Tenía cierto recelo y pensaba que de un momento a otro pretenderían que comprara algún producto o pagase una entrada o algo por el estilo. Pero cuál fue mi sorpresa cuando no sólo no pretendieron nada de eso sino que extremadamente amables chicos y chicas nos ofrecieron a mí y a los demás invitados té, café y galletas... Al día siguiente a media tarde, sin tener nada que hacer, recordando el ambiente agradable opté por pasar por allí a ver que era aquello” (68).

Se trata, además, de una experiencia novedosa que contrasta con todo lo conocido hasta ese momento.

Nazismo

“Nuestra comunidad del campamento era un diminuto modelo de lo que yo me imaginaba como Comunidad del Pueblo. Era un modelo perfecto. Nunca, antes o después, he vivido en otra comunidad similar. Entre nosotras había campesinas, estudiante, obreras, vendedoras, peluqueras, empleadas de oficina, etc. El campo estaba dirigido por la hija de un campesino de la Prusia oriental, que nunca había salido de su tierra natal. Aunque jamás pronunció una palabra desconocida para nosotras, a nadie se le hubiera ocurrido reírse de ella en caso de que lo hubiera hecho. Logró que todas nos aceptásemos mutuamente después de haber conocido los puntos débiles y fuertes de cada una. Todas nos esforzábamos en ser altruistas y generosas...” (Melita Machmann, Fazit. No intento justificarme, citado en 87).

Selectividad

La paranoidización colectiva exige que se reserven el amor y la generosidad para los miembros del propio grupo. Cualquier expresión de afecto o cuidado hacia los demás producirá una reacción de enfado. En las tiranías domésticas, con bastante frecuencia, el incumplimiento de esta máxima constituye uno de los argumentos con los que se justifican las palizas de castigo.

Celosos. Caso clínico

–Dice que quiero más a mis nietos que a él...

En este, como en otros aspectos, el nazismo fue bastante coherente al convertir las naturales tendencias paranoides en instrucciones explícitas.

Nazismo

“... Todos los miembros de las SS han de tener siempre presente este principio: hemos de ser honrados, decentes, fieles y camaradas con los miembros de nuestra propia sangre; con nadie más” (Discurso de Himmler ante los oficiales de las SS, 1943, citado en 87).

Dificultad del abandono

Sokagakkai

“Por muchas dificultades que se alcen en el camino del kosen-rufu, les pido que crean en el Dai-Gohonzon absoluto, y que jamás abandonen la fe. Mi único deseo, mi única admonición, es que cada uno de ustedes logre la Budeidad, la suprema felicidad, y que viva con alegría” (37).

Pocas cosas diluyen más la imagen cohesionada que la AP tiene de sí misma que el abandono de los adeptos, especialmente cuando quienes se bajan del barco lo hacen en masa. En consecuencia, al líder y a sus seguidores las deserciones les producen auténtico horror y las contemplan como uno de los peores crímenes.

Grupos sectarios. Community Chapel

[...] no podéis simplemente ir a una iglesia y pensar que estáis seguros. Dios no lo valorará. Os llamó aquí y yo soy vuestro pastor, nadie más. Tenéis que seguirme o responderéis ante Dios” (25).

Para impedir y poner trabas a los abandonos, un conjunto de fuerzas dispares parece actuar al unísono. La suma de estas fuerzas contribuye a la fuerte cohesión de las AP. Por supuesto que la salida del grupo siempre es posible, y de hecho muchos adeptos dan ese paso. Sin embargo, suele tratarse de una decisión no exenta de dificultades y, a menudo, lo cierto es que los miembros se aferran a sus AP pese a que éstas les imponen un estilo de vida lleno de privaciones, exigencias e incluso contradicciones difícilmente aceptables.

Guerreros

“La experiencia de la batalla altera hasta tal punto a algunos hombres que nunca más vuelven a encontrarse cómodos en el mundo social corriente, habitado también por las mujeres. Y, así, se convierten en guerreros permanentes; como los cruzados que, al regresar de Tierra Santa, se consagraban a luchar contra los herejes de Europa; como los caballeros ingleses que se negaban a deponer las armas durante las treguas de la Guerra de los Cien Años y permanecían en Francia dedicados al bandolerismo; como los veteranos de la Guerra de Secesión que al abandonar los campos de batalla del este de Norteamérica se iban a luchar contra los indios en el oeste; como los oficiales alemanes que, concluida la Primera Guerra Mundial, dirigieron el reaccionario Freikorps que aterrorizó a la clase trabajadora alemana... y del que surgirían las SA o fuerzas de asalto hitlerianas” (22).

Observemos que, en todos estos casos, no se produjo tan solo la decisión de continuar ejerciendo la violencia como actividad, sino la de hacerlo junto a los viejos compañeros de armas, manteniendo los lazos de fidelidad, aunque cambiando de enemigos.

La dificultad que el miembro de la AP tiene para dejar su grupo depende tanto de la existencia de fuerzas que le atraen hacia el mismo como de dinámicas que obstaculizan cualquier intento de salida.

Atracción

Los estados de exaltación e incluso de euforia que produce la paranoidización, unas emociones a las que el adepto se resiste a renunciar, actúan como un factor de atracción a la AP. También la posibilidad de participar de futuras glorias o privilegios, únicamente con la condición de no apartarse.

Grupos sectarios. Testigos de Jehová

[...] Una gran muchedumbre de humanos de todas la naciones sobrevivirá a la culminación del juicio divino en Armagedón. Cristo Jesús entonces pastoreará y guiará a estas personas a la vida eterna en una Tierra paradisíaca. ¿No desearía usted hallarse entre ellas?” (2).

Miedo

En cuanto a las fuerzas que se oponen a la salida de la AP, la más difícil de sortear es el miedo.

Grupos sectarios. Niños de Dios

“- En mi corazón pienso que debería regresar a Estados Unidos, pero pienso que no puedo.
Sentí como si me hubieran quitado del pecho un peso de cien kilos, pero intenté ocultar mi entusiasmo. Sus hermanas se echaron a llorar.
- ¿Qué es lo que te detiene? - pregunté.

Lanzó un suspiro y reflexionó durante un largo rato. Luego respondió:

- Tengo miedo” (30).

En las AP, esta experiencia del miedo al abandono del grupo es un rasgo general y parece constituir una experiencia casi universal. Por contra, encontramos grandes diferencias en lo relativo al objeto del miedo. Lo temido difiere de un grupo a otro; no así el temor.

Algunas AP inculcan la idea de que los traidores que desertan del grupo serán castigados. El ejecutor del castigo es, en ocasiones, el mismísimo Dios.

Grupo sectario no especificado

“Los miembros solían describir una sensación de terror cuando intentaban abandonar el grupo. La decisión de salirse generalmente era precipitada por el desencanto con el Guru. Un informante que dejó el grupo después de catorce años sufrió un severo accidente vascular que, lamentablemente, le dejó tetrapléjico. El Guru dio una charla a varios centenares de discípulos esa semana, pretendiendo que ‘ese accidente es la forma que tiene Dios de castigarle por haber dado la espalda a la comunidad” (42).

Grupos sectarios. TFP

Quien abandona la TFP es un apóstata al que le espera la condenación eterna. Pero además, habiendo renunciado a la vocación para la que había sido creado, no puede esperar más que sufrimiento también en esta vida: remordimientos, insomnio, accidentes, desgracias familiares. Se dice que algunos, en sus sueños, oyen cantos gregorianos (62).

Grupos sectarios. Maranatha Christian Ministries

“Mientras volaba a casa de sus padres, Karen esperaba plenamente que el avión se estrellara. La ira del Señor, según sus pastores en MCM, caería sobre ella” (25).

Existe para quien abandona el grupo un castigo todavía más severo que la pena de muerte: el sufrimiento eterno.

Grupos sectarios. TFP

El destino de cualquier apóstata es el sufrimiento del fuego eterno, concebido literalmente. Otras veces se dice de ellos que acabarán en la boca del diablo, también en su sentido literal, junto a los grandes enemigos de la Iglesia. Estas imágenes de combustión perpetua, alimentadas por medio de la repetición, producen en los adeptos un auténtico pavor. El final de todo “apóstata” es acabar en el infierno. Sin remisión (62).

Pero también los propios adeptos del grupo pueden ocuparse por sí mismos de infligir los castigos.

Grupos sectarios. TFP

“Puede parecer tonto que a cuatro años les tenga temor, pero quienes piensan eso primero tienen que vivir con estos fanáticos, conocer los rostros de los ‘centinelas de Occidente’ y después me contestan” (74).

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“Sostenía con toda convicción y firmeza que el castigo que merecía la deserción era la muerte. El hecho de que los severos castigos corporales fueran práctica habitual confería a las amenazas un terrorífico tono realista” (43).

Por lo que respecta al tipo de castigo las alternativas son numerosas, siendo la pena de muerte el más severo.

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“1976. Octubre. Bob Houston, un miembro de la secta, anuncia su intención de abandonar el Templo del Pueblo. Aquella misma noche le encuentran descuartizado en los raíles de la línea férrea de San Francisco” (43).

La pérdida del mágico efecto protector del grupo, hace que el ex adepto sea visto como un individuo mucho más vulnerable a los enemigos, a las catástrofes o a las enfermedades, lo que a la larga también le puede suponer la muerte.

Sokagakkai

“El primer informe de Niigata llegó a Tokyo después de mediodía. El fuego ya había sido controlado, y ni un solo miembro de la Soka Gakkai había sufrido daños, si bien, como informó la policía misma, se incendiaron cientos de viviendas. Esa mañana había partido a la zona una delegación del cabildo Mukojima, del cual dependía Niigata, y no pasó mucho tiempo antes de que llegaran informes corroborando los anteriores. El centro de la ciudad estaba en ruinas, pero las áreas vecinas, donde vivía la mayoría de los miembros de la Soka Gakkai, había salido indemne. Los informes que la policía daría más tarde estimaron que los hogares destruidos ascendían a 1.200, y que las víctimas sin techo eran unas 4.500 personas, de un total de 265.719 habitantes.
Pero luego llegaría a la sede central una noticia mucho más sorprendente, una prueba real definitiva de la ley de causa y efecto. El señor Osabe, responsable del distrito Niigata, informaba que la gente que había practicado la fe con devoción prácticamente no había sufrido daños, en tanto que los que habían renunciado a la fe o rechazaban al Budismo Verdadero fueron víctimas del fuego. Los miembros de Niigata estaban atónitos, sin aliento, al ver cómo su propia prueba real coincidía con la afirmación del Gosho: ‘La buena fortuna del creyente no es quemada por el fuego ni arrastrada por las aguas” (37).

Culpa

El pensamiento megalómano puede hacer creer que del abandono del grupo se derivarán catástrofes a escala planetaria. Ahora, ya no se trata de salvarse a sí mismo, o a la familia o a los vecinos, como veíamos en este ejemplo, sino de salvar a la humanidad.

Grupos sectarios. Moonies

“Afirmó que la última guerra mundial enfrentaría al comunismo con la democracia, y que ocurriría dentro de los próximos tres años (en aquel momento, hacia 1977), y que si los miembros del movimiento no trabajaban con el suficiente ahínco [lo que también implica no abandonar el grupo], se desencadenarían terribles sufrimientos” (30).

Desprotección

En aquellos casos en que existen delirios compartidos de persecución, asociados a la creencia –también delirante de que sólo en el GCP se puede obtener protección, independizarse del grupo puede ser una tarea verdaderamente ardua, una heroicidad casi suicida.

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“Y así convenció a los miembros de color del Templo de que, si no le seguían hasta Guyana, acabarían en campos de concentración, en donde se les exterminaría. En cuanto a los blancos, les hacía creer que sus nombres estaban inscritos en una lista secreta de enemigos del Estado, que obraba en poder de la CIA y que se les perseguiría, torturaría y encarcelaría antes de morir si no le acompañaban a la ex colonia” (43).

Grupúsculo sectario-leninista. SLA

“Creía que mis padres me habían dado por perdida para siempre, y que ni siquiera querían volverme a ver. Estaba convencida de que ya no había ningún modo de salir, sin que me disparara la policía o el FBI como lo habían hecho con los otros” (31).

Chantajes

La utilización del chantaje como medio para evitar los abandonos se produce en algunos de los grupo más extremistas.

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“El reverendo ya había insinuado una pista al afirmar que los desertores eran todos un atajo de mentirosos. Les llamaría ladrones y sacaría a relucir documentos en los que los propios afectados admitieran haber cometido actos criminales o aberraciones de toda índole. Ninguno de los interesados se había retractado nunca de tales falsedades; antes bien, habían estampado su firma en las confesiones como prueba de confianza para con el Templo” (43).

Grupos sectarios. El Templo del Pueblo del Reverendo Jones

“Escribí cartas en las que decía odiar a mis hijos, que yo había abusado sexualmente cuando eran pequeños y que los mataría si llegara el caso, porque los aborrecía. ¿Quién iba a creerme después de leer aquellas cartas?” (43).

Soledad

El miedo al malestar, al vacío y a la soledad que el adepto siente cada vez que se imagina a sí mismo fuera del GCP, anticipando las dolorosas experiencias por las que con toda probabilidad deberá pasar si decide desvincularse del grupo, tampoco le ayudan a dar el paso del abandono. La siguiente cita, que perfectamente podía haber sido suscrita por el adepto de algún grupo sectario, pone de manifiesto esta circunstancia meridianamente.

Nacionalismo vasco

“El texto íntegro de la carta del dirigente de HB Joxé Agustín Arrieta es el siguiente:
‘Aunque sea del tren en marcha. Me retiro, o ése es mi deseo, al menos. Porque también puede ser que me rompa la crisma en este apeaje forzado. No sería ni el primero ni la primera vez. Me resultaría tremendamente duro soportarme fuera de. Las contradicciones internas, políticas y vivenciales, probablemente me destrozarán. No es el miedo al qué dirán, a las miradas frías y despectivas de mis compañeros lo que me atenazará. Será, como siempre, en armonía con mi yo más profundo, el sentimiento de autoculpabilidad, las dudas, la angustia cotidiana de no poder identificarme (apaciguarme) con ninguna referencia colectiva, lo que probablemente me llevará al autoaniquilamiento” (4).

Recaídas

Cuando la conversión y la militancia en la AP han hecho posible el abandono del consumo de drogas, o de un patrón de conducta psicopático o la superación de una situación personal no deseada, el temor a la recaída también frena el inicio de cualquier movimiento hacia la autonomía.

Sokagakkai

“Keiko tenía unos cuarenta años por entonces, y volviéndose para contemplar su propia vida de tristeza, sintió por fin que detrás de toda su infelicidad habían estado las religiones equivocadas” (37).

Sokagakkai

“También se enseña que la limpieza del karma (revolución humana) es un lento proceso gradual. No cantar o hacer proselitismo incluso después de años de práctica puede llevar a la vuelta de los problemas o al inicio de otros nuevos” (52).

Traición

En un universo, el paranoide, en el que el concepto de fidelidad juega un papel tan importante, la ruptura de ese compromiso de fidelidad que un día se selló no puede dejar de constituir un acto de traición por el cual sentirse culpable.

Grupos sectarios. Moonies

“Aunque resulte difícil de creer, mi primer impulso fue intentar escapar partiéndole el cuello a mi padre. Pensé que era mejor matarlo que traicionar al Mesías. Como miembro, me habían dicho en repetidas ocasiones que era mejor morir o matar que abandonar la Iglesia” (30).

Por si fuera poco, los juramentos de fidelidad eterna son una práctica habitual de numerosas AP.

Sokagakkai

“En la canción de la División Juvenil Masculina, ustedes cantan:

Aun cuando nuestros compañeros caigan

No olvidaremos nuestro juramento

No olvidaremos nuestro juramento por la revolución” (38).

Sokagakkai

“Y además, juramos nunca traicionar a nuestros compañeros de la fe” (37).

Grupos sectarios. Moonies

“... se trata de una ceremonia muy importante que los miembros practican cada primer domingo de mes y en los cuatro días sagrados que tiene el grupo... Los miembros hacen tres reverencias hasta tocar con la cara al suelo, frente a un altar con un retrato de Sun Myung Moon, y recitan un juramento de seis puntos por el que se comprometen a ser fieles a Dios, a Moon y a la madre patria... Corea” (30).

Desprecio

La AP inculca un sistema de valores en el que la salida del grupo es un acto despreciable, cobarde o indigno. El ex adepto deberá enfrentarse a la vez al desdén de sus antiguos compañeros y a las actitudes de rechazo que él mismo ha introyectado.

Grupos sectarios. TFP

[...] aun enfrentando los aislamientos y los abandonos cobardes” (14).

Grupos sectarios. El Patriarca

“Ahora -prosigue la testigo- se prima al grupo en detrimento del individuo... Luego, la reinserción es un fracaso. Lucien desprecia a los que se reinsertan” (64).

Nacionalismo francés

“Nada ilustra mejor la autonomía y el rango ganados por el ciudadano-soldado francés que la actitud de Napoln hacia la deserción. En el ejército prusiano, clásicamente preciso y obsesivamente entrenado, la deserción se prevenía ‘evitando acampar cerca de los bosques; yendo a ver frecuentemente a los hombres a sus tiendas de campaña; organizando patrullas de húsares [montados] alrededor del campamento [...] no permitiendo que los soldados rompieran filas [...] disponiendo a las patrullas de húsares en los flancos cuando la infantería atravesaba una zona boscosa’ Es decir, los soldados prusianos recibían de sus propios oficiales más o menos el mismo trato que los prisioneros de guerra. En contraste, Napoleón instruía a sus oficiales para que se basaran en la presión ejercida por los compañeros:
Los mandos instaban a los soldados a pensar que aquellos hombres [los desertores] habían caído en vergüenza, pues el mayor castigo que se infligía en el ejército francés por no haber participado en los peligros y las victorias eran los reproches de los camaradas” (22).

Nueva Acrópolis

Al que se va se le considera una traidor despreciable [...] se le juzga como un desertor, se le llama indigno y tal serie de epítetos que a los que están dentro no les quedan ganas de dejar el grupo” (58).

No olvidemos que lo que pierde quien abandona el grupo es el status de elite. Ya no formará parte nunca más del club selecto de los elegidos y seres superiores al que perteneció.

Sokagakkai

“Si uno se aparta del estado alcanzado por la fe en el Gohonzon y por la invocación del Daimoku, el estado de Buda se pierde inmediatamente. Aun cuando ese estado haya sido trabajosamente alcanzado con años de devoción por una persona que ocupe una elevada posición en nuestra organización, en el minuto mismo en que esa persona se aparta del Gohonzon o deja de invocar el Daimoku, cesa el estado de Buda, así como la corriente eléctrica cesa de fluir cuando la interrumpimos con la llave” (38).

Vigilancia

La importancia de evitar los abandonos es tal, que la AP desarrolla una especial capacidad para la detección precoz de aquellos casos en los que el adepto empieza a mostrarse dubitativo, pudiendo aplicar de este modo intervenciones tempranas de adoctrinamiento intensivo para detener el proceso que conduciría finalmente a la desvinculación del grupo.

Grupos sectarios. TFP

Cuando algún adepto da señales de “flojear” (pequeñas demostraciones de falta de entusiasmo, de insuficiente obediencia, excesivas preguntas o desacuerdos...) los responsables tienden a desplazarlo. Del individuo que cambia mucho de sede, todos intuyen que tiene “problemas”. Si el problema es grave o sigue sin resolverse pese a los cambios, el adepto es enviado a la sede central de Brasil (62).

Grupos sectarios. TFP

Algunas personas son especialmente sensibles en detectar los primeros síntomas de distanciamiento. La reacción suele ser siempre la misma. A Brasil (62).

Grupos sectarios. Moonies

“Si no pueden soportar la presión y comienzan a cuestionar la autoridad de sus líderes o se apartan del grupo, se les acusa de estar bajo la influencia de Satanás y son sometidos a presiones aún mayores en programas de readoctrinamiento” (30).

Acoso

Existen igualmente intervenciones tardías con aquellos individuos que ya han abandonado el grupo. El ya ex adepto es contactado, abordado y acosado en un intento desesperado de que regrese. Hay que tener en cuenta que las personas con quienes ahora deberá enfrentarse habían constituido durante tiempo todo su limitado horizonte relacional y que mientras duró la militancia en la AP hubo de aplicarse a evitar cualquier tipo de afirmación de su autonomía.

En cuanto a las sociedades totalitarias fascistas y leninistas, éstas disponen de más recursos para poder presionar al traidor, al cual le resulta imposible alejarse de su entorno paranoide. El ostracismo social, la marginación y la discriminación son una amenaza que desalienta a quienes pretenden darse de baja del GCP.

Leninismo maoísta

“Dijo a mi padre que ella nunca podría satisfacer a la revolución por mucho que lo intentara: lo único que lograba obtener eran críticas. ‘Será mejor que me marche’, dijo. ‘¡No debes hacer eso! repuso mi padre con ansiedad. Lo interpretarán como una señal de que huyes de las calamidades y las privaciones. Te considerarán una desertora y no tendrás futuro alguno. Incluso si la universidad te acepta, nunca podrás conseguir un buen trabajo. Te verás discriminada durante el resto de tu vida” (40).

Este conjunto de fuerzas que dificultan el abandono de los grupos sectarios lleva a los adeptos a perseverar en un estilo de vida que, a todas luces, les resulta perjudicial, limitando sus márgenes de libertad e independencia, sometiéndoles a distintas formas de explotación y forzándoles a grandes sacrificios y renuncias.

Dificultad del abandono en los microgrupos paranoides

Especialmente dignas de mención son las díadas formadas por los maridos celosos y sus mujeres maltratadas, que soportan las vejaciones y la explotación más inverosímiles, y en las que se hacen patentes las mismas dinámicas que en los grupos sectarios: el temor al castigo e incluso al homicidio, el temor al vacío y a la soledad, la convicción de que de la separación se derivarían situaciones catastróficas para ellas mismas y para terceros, la culpa por hacer dejación de sus compromisos y responsabilidades... Todo ello impide la separación del marido. Pero también los maridos celosos son altamente dependientes y sufren de la misma imposibilidad de separarse.

Tiranía doméstica

“Estos hombres son marcadamente sensibles ante la posibilidad de pérdida o abandono. Se muestran desesperados si la mujer se va del hogar” (16).

Tiranía doméstica

Él no puede actuar de forma autónoma porque eso significa el vacío, la falta, un agujero en su ser” (16).

La misma dinámica dependiente se asocia al trastorno psicótico inducido.

Folie à deux

“El miembro dominante era una viuda de 54 años obsesiva, tozuda y quisquillosa, pero también sociable y cálida, madre de dos hijos, con una historia familiar de depresión, que empezó a ser delirante en 1971, poco después de la muerte del marido, que ella atribuía a un envenenamiento. Continuaba expresando ideas semejantes, particularmente en relación con sus vecinos y parientes.
La parte sumisa era su hija, una obediente estudiante de Derecho de 24 años, apacible, de buena apariencia, leal y obediente, con limitadas interacciones sociales. Estaba estrechamente unida a y era estrechamente dependiente de su madre” (17).

Folie à famille

“Parece haber seis características típicas de las familias que desarrollan una folie à famille: [...] 2) las relaciones familiares tienden a ser mutuamente dependientes y ambivalentes...” (27).

Una dependencia que puede reflejarse por igual en las descripciones clínicas que en los tests psicométricos

Folie à famille. La familia iraní

“Todos los miembros de la familia habían estado íntimamente asociados a lo largo de sus vidas. Los síntomas en todos los otros casos empezaron gradualmente un año después de la muerte del hijo/hermano, del que todos dependían en gran medida. Después de eso, compartieron una relación simbiótica y establecieron un vínculo insano con el primer caso y entre sí. La familia dio muestras de un creciente aislamiento de la red social de vecinos y parientes” (54).

Folie à famille. La familia iraní

“Se examinó a todos los pacientes usando tests Psicológicos como el Minnesota Multiphasic Personality Inventory (MMPI) [...] no mostró ninguna patología específica [...] excepto algunos rasgos dependientes de personalidad en todos los casos inducidos…” (54).

Probablemente, la misma dependencia que Spero (76) halló en los tests proyectivos de los adeptos a grupos sectarios.

Movilización

La elevada cohesión del GCP se pone también de manifiesto en la capacidad de éste para actuar como un bloque compacto, como si fuera una sola persona quien toma las decisiones y las ejecuta. El conjunto de los miembros del GCP realiza una actividad coordinada y coherente con los fines que el grupo marca en cada momento. En su sentido más estricto, el término movilización se relaciona principalmente con la guerra.

“Conjunto de las disposiciones que ponen a las fuerzas armadas en pie de guerra y adaptan la estructura económica y administrativa del país a las necesidades de un conflicto” (46).

Utilizo el término en un sentido metafórico; cualquier grupo humano posee una cierta capacidad de movilizar a sus integrantes (o a algunos de ellos) en pos de un objetivo común. Pero salta a la vista que existen importantes diferencias cuantitativas entre unos y otros grupos respecto a la proporción de sus miembros que son capaces de movilizar, así como en la intensidad y el grado de implicación con el que cada uno de los individuos está dispuesto a hacerlo.

“... la República venía a destiempo en una Europa donde el comunismo y el fascismo habían llegado a ser las únicas fuerzas capaces de apasionar y mover a las gentes” (5).

El ideal último del GCP viene a consistir en un grado de acoplamiento tal, que todos los integrantes hagan lo mismo en un momento dado, de modo que la actividad de todos sus miembros se sincronice al ritmo marcado por el grupo.

Nacionalismo japonés

“La novedad del Estado sintoísta era la sincronización y la centralización del ritual, pues todo el mundo realizaba las mismas ceremonias al mismo tiempo, desde el Emperador en un templo importante hasta el campesino en su yohaisho o ‘lugar para rendir culto desde lejos’. Ni aun siendo cristiano o budista quedaba nadie exento…” (22).

La insistencia de algunas sectas en acompasar los horarios de sus integrantes refleja la misma tendencia.

Sin embargo, más importante que el logro de que todos los miembros del GCP actúen a la vez, es que actúen en un mismo sentido y con unos mismos objetivos inmediatos. La disponibilidad de los adeptos en este sentido permite a los GCP alcanzar metas notables para su tamaño y para los recursos disponibles.

Grupos sectarios. TFP

Enero - Un congreso de orientación nítidamente comunista es anunciado por la CUTAL (Central Unica de los Trabajadores de América Latina) en Belo Horizonte. Por inspiración de la TFP, universitarios, estudiantes secundarios, comerciantes y obreros de dicha ciudad, algunos de los cuales ya son socios o cooperadores de la entidad, recolectan en dos días 30.000 firmas en apoyo de un documento contra la realización del referido congreso en Belo Horizonte, o en ‘cualquier rincón del Brasil’. Impedida de reunirse en Belo Horizonte, la CUTAL tiene que trasladarse a Brasilia. La campaña se extiende a Río de Janeiro y Curitiba donde son recogidas 32.000 firmas más. Los universitarios organizan una caravana de automóviles hasta la Capital del país donde es entregada la petición en el Palacio de Gobierno. Ante el repudio general el congreso termina realizándose, en medio del vacío y del silencio, en el Hotel Nacional de Brasilia” (14).

En España, el mismo grupo, pese a su minúscula dimensión, fue capaz de desplegar una campaña contra un programa televisivo de contenidos sexuales que obtuvo una amplia repercusión mediática.

Grupos sectarios. TFP

“En enero, S.O.S. Familia dirigió una carta a Ricardo Visedo, entonces director adjunto de Antena 3, planteando algunos interrogantes sobre el contenido altamente pornográfico del programa, y pidiendo ciertas medidas para salvaguardar la moralidad pública. Esta misiva no obtuvo respuesta.
Ante la falta de colaboración de la cadena, S.O.S. Familia comenzó la campaña de boicot en febrero. Utilizando el moderno sistema de mass mailing, fueron enviadas cartas a decenas de miles de adherentes. Se les solicitaba que se sumasen al boicot y presionasen a las compañías promotoras del programa. En menos de un mes se reunieron más de cinco mil cartas de protesta, que fueron entregadas a la dirección de Antena 3” (12).

Los objetivos comunes por los que todos los adeptos trabajan no se determinan democráticamente sino que son establecidos por el liderazgo. La hiperjerarquización del GCP hace que sean asumidos por todos, sin crítica alguna, incluso cuando son poco sensatos o contraproducentes, lo que, dada la megalomanía paranoide, sucede con frecuencia.

Es el caso de la descabellada decisión de Mao, en el período del Gran Salto Adelante, de transformar a la China en una potencia mundial en la producción de acero. Con ese objetivo todo el país, de la noche a la mañana, se llenó de miniacerías (desde la más remota comunidad agrícola y el más humilde de los colegios hasta las residencias de los altos cargos del Partido), en las que se producía un acero de ínfima calidad, completamente inútil, a costa de una auténtica catástrofe ecológica, del abandono de las tareas agrícolas y de la consiguiente hambruna, considerada como la más devastadora de la historia de la humanidad. Pero el caso es que el paisaje chino se pobló de innumerables hornos en un período de tiempo muy breve. Siguiendo los caprichos nacionalistas del dirigente, más preocupado por encabezar el ranking internacional en un indicador del grado de industrialización que por el bienestar de sus súbditos, el país enteró se movilizó tras un objetivo disparatado.

Leninismo maoísta

“Tal vez los psicólogos del comportamiento de masas puedan explicar qué es lo que fue mal en China a fines del verano de 1958. China se encontraba presa de una histeria colectiva fomentada por Mao, y de la cual él mismo también empezó a ser víctima. Volvimos a Pekín a tiempo para las celebraciones del primero de octubre. Mao empezó a creerse las consignas prescindiendo de la más elemental prudencia. En Zhongnanhai [la residencia de Mao y su corte] empezaron a construirse las pequeñas fundiciones de acero, de forma que de noche todo el recinto era un mar de luces rojas. La idea había partido de la oficina central de escoltas y Mao no se había opuesto a ella; así, todo el mundo empezó a verse alimentando los hornos: militantes, secretarios, oficinistas, médicos, enfermeras y yo mismo. Se estaba haciendo oídos sordos a las pocas voces que pedían prudencia y todo el mundo se estaba dejando llevar por la corriente” (21).

Poniendo en marcha a todo un país para el logro de los objetivos que él mismo se marcó, Mao hizo realidad lo que en otros IP no va más allá del terreno de la fantasía.

Reformadores. Caso Eduardo V

“Sus teoría sociales eran interesantes: proclamaba la necesidad de los ejércitos regulares pero sin un fin guerrero: deberían servir para la ejecución de trabajos públicos; se irritaba por las riquezas abandonadas en el suelo, contra los desiertos dejados improductivos, contra la falta de grandes trabajos destinados a proteger la salud pública” (19).

Negación de la individualidad

La dinámica de la cohesión, propia de la paranoidización colectiva, hace que los individuos no se vean, ni se sientan ni se comporten como tales individuos, sino como meras partes (o partículas) de un todo que los trasciende, y en cuyo seno –y solo en ese seno– la vida tiene un sentido.

Folie à six. Caso de la peluquera austríaca

“Por lo que respecta a su matrimonio, el Sr. A explicó que él y su mujer tenían una relación muy armoniosa y a menudo actuaban como gemelos” (20).

Es decir, más como una sola persona que como lo que realmente eran: dos. Así, los miembros del mGP se relacionan con el resto del mundo con un discurso unitario. Aunque en realidad hablen varios individuos, se diría que actúan como un único interlocutor.

Folie à six. Caso de la peluquera austríaca

“Durante la conversación, una empezaba a hablar mientras la otra acababa la frase o asentía alegremente con la cabeza y apostillaba sus palabras” (20).

Las SP tienden igualmente a diluir al sujeto en el grupo, a aniquilar su individualidad y a no concederle más valor que el derivado de su pertenencia a un algo que le trasciende.

Fascismo

“La gran originalidad del fascismo consiste en realizar la fusión de dos grandes tendencias, el nacionalismo y el socialismo, que en el siglo XIX constituyeron la primera realización anti-individualista de las naciones europeas” (79).

El antiindividualismo se plasma en un sistema de valores que, aun admitiendo un sinnúmero de posibilidades en su expresión concreta, afirma la supremacía del grupo, del líder y de los grandes objetivos con respecto al individuo. El adepto no es nada, el grupo lo es todo. El protagonista de las decisiones y de las actuaciones es el grupo, y la única obligación del individuo es entender que él no es más que una célula de ese organismo, destinada a cumplir con la tarea que se le ha encomendado para el buen funcionamiento de esa realidad superior.

Sokagakkai

[...] El segundo presidente de la organización laica, Josei Toda, nuestro respetado maestro, llegó a declarar: ‘La organización laica de la Nichiren Shoshu es más importante que mi propia vida,’ porque sin ella sería imposible propagar esta enseñanza ampliamente” (84).

El pensamiento de la Ilustración se preocupó ante todo por la independencia del individuo, frente al poder del monarca absoluto, frente a los privilegios hereditarios de la aristocracia y ante el peso de una tradición insoslayable. Ahora bien, el nacionalismoese subproducto del pensamiento ilustrado marcó una deriva que devolvía al ciudadano al punto de partida, anulándolo ahora ante un nuevo soberano todopoderoso: la Nación.

Nacionalismo alemán

“Durante mucho tiempo, sin embargo, sobrevivió el individualismo del siglo XVIII para quienes el estado era un mal necesario. Pero el repliegue nacional, los proyectos de autarquía, indujeron poco a poco a oponer a la razón individual la razón de estado y a concebir al estado como instrumento de salvación. Muy pronto la frontera entre los liberales de la línea Fichte-Arndt y los conservadores como Mujer o Hegel dejó de existir. Adam Muller pensó que, una vez realizado el estado nacional, el ciudadano debería ser absorbido totalmente, abandonando su vida privada e, incluso, su preocupación por la religión. Para Hegel, el estado es ‘la realidad de la idea moral’, ‘la condición única que va a permitir al individuo realizar su fin y alcanzar su bien’; el estado es propiamente ‘la voluntad divina” (18).

Cabía esperar que emergieran variantes del nacionalismo que, descendiendo del terreno de las especulaciones filosóficas al de los hechos, acabasen negando abiertamente cualquier derecho del individuo frente al Estado.

Nazismo

“Como jueces, necesito hombres que se hallen profundamente convencidos de que el Derecho no debe garantizar al particular contra el Estado y que su deber consiste en velar, en primer lugar, porque Alemania no perezca” (32).

Esta orientación antiindividualista, que ya era patente en algunas de las principales corrientes del pensamiento decimonónico finisecular y en los fascismos de la primera mitad de la pasada centuria, alcanzaría en el nazismo su expresión más nítida y visceral.

Nazismo

“1o. ¡Estudiante alemán: tu existencia no es necesaria, pero sí lo es, sin embargo, que cumplas tu deber ante el pueblo! ¡Lo que seas, sólo como alemán!” (Diez leyes para la educación estudiantil, 9 de septiembre de 1937, citado en 87).

Nazismo

“No pudimos evitar volver a nuestros hogares con la brutal intención de reunir a toda la nación alrededor de nosotros, y de enseñarle a cada uno que la grandeza de la nación depende de la voluntad del individuo de ponerse junto a ella, y entonces decirle: vuestra suerte está indisolublemente ligada a la suerte de nuestro pueblo, a la suerte y a la grandeza de nuestra nación” (75).

El individuo siempre es secundario, vale únicamente en tanto y en cuanto forma parte de un colectivo y contribuye a los objetivos compartidos. El seguidor del GCP recibe el mensaje de que solamente tiene valor como adepto, discípulo y trabajador activo por una meta común gloriosa. A cambio, a veces, una recompensa ilusoria.

Nacionalismo

“Incluso el patriota de inclinaciones menos filosóficas entiende la nación como algo que ‘vive’, al menos en el sentido de que le ‘sobrevivirá’. De ahí la voluntad o incluso la ambición del patriota de morir por su patria: si la nación es un ser inmortal y él forma parte de ella, al morir defendiéndola está participando en esa inmortalidad” (22).

Incluso en el momento de su propia muerte, el miembro del GCP tiene presente su escaso valor como individuo.

Leninismo soviético

“Llevo sin usar pañales el tiempo suficiente como para comprender que los grandes planes, las grandes ideas y los grandes intereses son lo más importante, y sería mezquino poner la cuestión de la vida de uno al mismo nivel que las tareas históricas globales que recaen, fundamentalmente [oh, Stalin], sobre tus espaldas” (de la carta de Bujarin a Stalin, antes de ser ejecutado, publicada en 67).

La negación de la individualidad tiene una honda repercusión en la vida cotidiana del adepto. Efectivamente, éste debe renunciar a su vida pasada y a todo aquello de valor que hasta ese momento hubiera podido atesorar.

Grupúsculo sectario-leninista. SLA

“Mi estudio de la historia del arte era un ejemplo manifiesto de consumo y una pérdida de mi vida, cuando debería haber estado empleando ese tiempo en ayudar al pueblo. Habían abandonado sus pasadas vidas burguesas para coger las armas y luchar por el pueblo en prueba de su amor” (31).

Pero esta renuncia no es para disponer de una nueva vida propia, sino para entregarse a una disciplina y a unos ideales que, en el fondo, le son ajenos.

Leninismo maoísta

“El comunista debe ser sincero y franco, leal y activo, considerar los intereses de la revolución como su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de la revolución” (51).

Falangismo

“Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esta tarea habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases” (de los 26 puntos del falangismo).

Qué duda cabe de que esta ética del altruismo y la entrega ilimitados ejerce para muchos un irresistible atractivo.

Leninismo maoísta

“¿Qué sociedad pretendió construir Mao, y en parte logró edificar, aunque por breve tiempo? Larga, muy larga la respuesta (o brevísima: las antípodas de la China actual), sólo es posible en tan corto espacio dar un par de pinceladas:
1) Una sociedad solidaria, donde el dinero y la fama no eran ya el motor del comportamientos humano, y donde la consigna “Servir al pueblo” (frente al ‘Triunfar en la vida’ de la nuestra) era inculcada desde las escuelas primarias hasta los grandes medios de propaganda” (59).

Ahora bien, la retórica de la entrega voluntaria e incondicional de la persona a los grandes ideales, encubre a menudo el sometimiento y la docilidad absoluta frente al maltrato y la explotación.

Tiranía doméstica. Caso Rachel

“Cuando yo acepté su aparente superioridad sobre mí y el pretendido don de sus conocimientos espirituales, dejamos de ser iguales. Me convertí en su criada, su amante y su socia en numerosas inversiones y negocios” (78).

No deja de ser curioso que alguno de los pocos terapeutas que han explorado la terapia del varón maltratador hable, precisamente, de la recuperación de su individualidad.

Tiranía doméstica

“Sonkin y Durphy (1982) en su trabajo puntualizan la cuestión de visualizar y respetar las diferencias. Esto consiste en que los agresores puedan identificarse como sujetos distintos de su mujer y elaboren la complementariedad de individualidades. El objetivo es lograr que estos hombres asuman las diferencias, para que ambos miembros de la pareja puedan construir una imagen positiva de sí mismos y una mayor autoestima, evitando ser un apéndice del otro” (16).

Un último apunte. Pese a que con frecuencia disfrutan de lujos, privilegios y son divinizados e idolatrados por sus seguidores, los LP no escapan a la obligación de poner los grandes ideales por delante de sí mismos. O al menos eso creen.

Leninismo. Sendero Luminoso. Presidente Gonzalo

“No represento a lo que usted llama Sendero Luminoso. Soy sólo un combatiente más, quizá con más años de lucha y más experiencia que otros, pero no soy el jefe o representante de nuestro movimiento. Soy una voz más, un pensamiento más, un arma más que se suma a los miles de camaradas que luchan para que en Perú...” (6).

Referencias

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